No deberías sentirte culpable por gastar en tu salud mental, tu salud física, tu aprendizaje, ropa en buen estado, reparaciones, muebles que cuidan tu cuerpo, herramientas de trabajo y descanso. Son gastos que te cuidan o te ahorran dinero a largo plazo. La clave es que estén dentro de tu presupuesto, después de cubrir lo esencial, tu ahorro y tus deudas.
¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la palabra “gasto”? ¿Es una asociación negativa? ¿Piensas en “derroche”, “descuido” o “deuda”? En este artículo te compartimos por qué no debes temerle a este concepto y 8 gastos de los que no deberías sentirte culpable.
¿Qué significa gastar?
Un gasto no es más que lo que das a cambio de recibir un bien o un servicio. Un gasto no siempre equivale a una compra impulsiva o a un gasto hormiga. Por algo, cuando trabajamos en nuestro presupuesto, hablamos de gastos fijos o esenciales y de gastos variables o adicionales.
Algunas personas sienten culpa al hacer ciertos gastos, o incluso al incluirlos como parte de sus gastos fijos, por miedo a perder el control de sus finanzas. Esto muchas veces tiene que ver con que no tienen muy claro cómo se gastan su dinero.
También hay quienes llevan un control riguroso de su presupuesto, pero no ven el valor detrás de ciertos gastos o los consideran irresponsables. Sin embargo, una forma de respetar tu dinero y el esfuerzo detrás de él es aprender a disfrutarlo sin irte al extremo de derrocharlo. Si quieres entender de dónde viene tu forma de gastar, te va a gustar conocer las 7 personalidades del dinero.
Te invitamos a leer esta lista y encontrar al menos un gasto al que deberías quitarle la culpa o dejar de evitar.
8 gastos por los que no deberías sentirte culpable
1. Mantener una mente sana
En México aún existe mucho tabú cuando se trata de la salud mental, y hay cierto prejuicio alrededor de ir a terapia. Si esta es una de las razones por las que evitas ir a terapia o crees que es un desperdicio de tu dinero, recuerda que el mal manejo de nuestras emociones y pensamientos se ve reflejado en nuestras relaciones, en el trabajo e incluso en nuestras finanzas. De hecho, el estrés por dinero también pega en tu salud: te lo contamos en cómo afecta el estrés financiero a tu salud.
Así que tómate un momento para reflexionar si hoy necesitas cuidar de tu salud mental y emocional, y cómo puedes hacerle un lugar en tu presupuesto. Esto no solo aplica para ir a terapia: también incluye tomar un curso de desarrollo emocional o pagar una suscripción a una aplicación para meditar. Todo dependerá de lo que tú necesites para recuperar tu tranquilidad.
2. Cuidar de tu cuerpo
La salud se ha convertido en una industria enorme, con cursos, programas de ejercicio, dietas, aparatos, ropa deportiva y vitaminas. La buena noticia es que, a pesar de lo que te diga la publicidad, no necesitas tener todo eso que promueven los influencers en redes sociales para cuidar de tu cuerpo.
La ventaja de tener tantas opciones es que tienes de dónde elegir; lo importante es que empieces en algún lado. Claro, puedes hacer ejercicio desde casa con rutinas de YouTube para ahorrarte el gimnasio. Pero si ya estás comprometido con tu salud, no debes sentirte culpable por añadir esta categoría a tu presupuesto. Por supuesto, esto incluye cuidar lo que comes, así que no olvides convertirlo en una de tus prioridades.
3. Tu crecimiento personal y profesional
Esta categoría va ligada a las dos anteriores, porque se trata de nutrir tu crecimiento como persona o como profesional. Hoy existen más cursos y talleres en línea que nunca, desde escritura creativa hasta diplomados especializados en distintas áreas.
Muchos de estos recursos son gratis, pero si quieres aprender sobre un tema o desarrollar una nueva habilidad con una organización de paga, tómate tu tiempo para revisar tu presupuesto y ver si es algo que puedes hacer hoy o si debes ahorrar para tomarlo en unos meses.
4. Calcetines sin hoyos
Uno de los gastos más “castigados” suele ser comprar ropa, porque lo relacionamos mucho con la vanidad. Y aunque es cierto que la moda rápida promueve comprar por comprar, tener ropa en buenas condiciones no debe ser negociable. No es lo mismo sacarle el máximo uso a tu ropa que andar con hoyos en los calcetines.
Por eso, cuando notes que la vida útil de tu ropa está por terminar, lo único que tienes que hacer es fijar un porcentaje mensual o quincenal que puedas ir juntando para renovar tu guardarropa.
5. Reparaciones y mantenimiento
A veces dejamos de lado el mantenimiento del coche, el refrigerador o la casa, pensando que son cosas que pueden esperar. Pero con el tiempo sale más caro no revisar o no darle mantenimiento a las cosas.
Por ejemplo: el servicio de tu coche puede costarte unos $3,000, pero si lo dejas pasar y se daña el motor, la reparación puede salir en $20,000 o más. Dependiendo de qué se descomponga, puede que te cueste todo tu fondo de emergencia (si es que tienes uno) o que termines con una deuda en tu tarjeta de crédito.
6. Un sillón cómodo
Otro error frecuente es comprar muebles muy baratos con tal de no desembolsar, cuando en realidad también te pueden salir más caros. Cuando compras muebles de baja calidad, como sillas, sillones o el colchón de tu cama, no solo dañas tu columna al pasar mucho tiempo en ellos, sino que es fácil que se rompan y tengas que reemplazarlos antes de lo que imaginas.
Por supuesto, si sabes que solo estarás en tu casa o departamento actual por una temporada, está bien si no le inviertes demasiado. Pero si piensas a largo plazo, lo ideal es que busques muebles que te duren mucho tiempo, ya sean de tienda o de bazar.
7. Herramientas de trabajo
Hoy muchas personas trabajan desde casa al menos una parte de la semana, y para eso una computadora eficiente y una buena conexión a internet son esenciales. Si trabajas para una empresa, lo ideal es que ellos te den tu equipo. Pero si eres freelancer o emprendedor, es importante que consigas las herramientas necesarias para no verte limitado.
Esto aplica tanto para programas como para equipo. Por ejemplo, un animador puede necesitar una tableta para diseñar y pagar su suscripción de software. Haz una lista y comienza por lo que es verdaderamente esencial para tu trabajo.
8. Creatividad y descanso
Cuando se trata de hacer ajustes al presupuesto, lo primero que se va son los gastos de ocio y entretenimiento. Sin embargo, esta estrategia debemos seguirla solo cuando atravesamos situaciones complicadas en las que hay que priorizar los gastos básicos.
Gastar en actividades recreativas, como clases de pintura o un juego de mesa para convivir en familia, es algo positivo que además aporta a tu desarrollo como persona. Así que no te sientas mal por ello: aprende a incluirlo en tu presupuesto y disfrútalo como se debe.
¿Cómo gastar en ti sin culpa?
Quitarte la culpa no significa gastar sin control. Significa darle a estos gastos un lugar dentro de tu plan:
- Cubre primero lo esencial: renta, comida, servicios, transporte y los pagos de tus deudas.
- Aparta tu ahorro antes de gastar en lo demás, aunque sea poco.
- Crea una categoría “sin culpa” en tu presupuesto con un monto fijo al mes. Lo que esté ahí, lo disfrutas sin remordimiento.
- Ahorra para los gastos grandes: si quieres un curso o un sillón nuevo, junta el dinero en unos meses en lugar de pagarlo con tarjeta.
Una referencia útil es el método de ahorro 50/30/20: 50% de tu ingreso para necesidades, 30% para gustos y 20% para ahorro y deudas. Por ejemplo: si ganas $20,000 al mes, tendrías hasta $6,000 para gustos como clases, salidas o ropa, sin descuidar lo demás. Para organizarte, puedes usar nuestra plantilla de presupuesto personal gratis.
¿Cuándo un gasto sí debería preocuparte?
La culpa no siempre es mala: a veces es una señal de alerta. Ponle atención si:
- Pagas tus gustos con tarjeta y no puedes liquidarla completa al mes.
- El gasto te impide cubrir lo esencial o te deja sin ahorro.
- Compras por impulso y al día siguiente te arrepientes.
- Escondes tus compras de tu pareja o tu familia.
Si te identificas con alguna, revisa tu presupuesto y checa estos 5 pasos para recortar tus gastos.
No lo olvides
Esperamos que te hayas liberado de la culpa con al menos uno de estos gastos. Recuerda que tener una relación saludable con tus finanzas se trata de llevar un registro consciente de tus gastos y, a partir de ahí, planear a corto, mediano y largo plazo para mantener el balance y cumplir tus metas.
Y si hoy tus tarjetas de crédito no te dejan disfrutar tu dinero porque una buena parte de tu sueldo se va en intereses, en Digitt juntamos hasta 5 tarjetas en un solo pago fijo, sin comisiones y con una tasa más baja que la de tu banco. ¡Compruébalo!
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué siento culpa al gastar dinero?
- Muchas veces la culpa viene de no tener claro en qué se va tu dinero o de creencias aprendidas sobre el gasto. Cuando tienes un presupuesto y sabes que ya cubriste lo esencial, el ahorro y tus deudas, es más fácil gastar en ti sin sentirte mal.
- ¿En qué cosas no debería sentirme culpable de gastar?
- En tu salud mental, tu salud física, tu aprendizaje, ropa en buen estado, reparaciones y mantenimiento, muebles que cuidan tu cuerpo, herramientas de trabajo y actividades de descanso. Son gastos que te cuidan o te ahorran dinero a largo plazo.
- ¿Cuánto de mi sueldo puedo gastar en mí sin culpa?
- Una referencia es el método 50/30/20: 50% para necesidades, 30% para gustos y 20% para ahorro y deudas. Si ese 30% está dentro de tu presupuesto, puedes disfrutarlo sin culpa.
- ¿Cuándo un gasto sí es un problema?
- Cuando lo pagas con tarjeta sin poder liquidarla al mes, cuando te impide cubrir tus gastos esenciales o tu ahorro, o cuando gastas por impulso y después te arrepientes.