Dudas y Deudas

El Riesgo de Pagar con Tarjeta de Crédito en Rebajas

Moni Charlie
Moni Charlie

Sabemos que las tarjetas de crédito en sí no son malas, pueden ser una buena herramienta financiera siempre y cuando les demos un buen uso. Y, aunque lo anterior debe ser un hábito diario, te invitamos a prestar mucha atención en tiempos de ofertas.

Dato curioso: Durante el Buen Fin 2019 la principal forma de pago fue con tarjeta de crédito.

Recuerda los básicos: 4 pasos para comprar en ofertas

Antes de hablar del riesgo de pagar con tarjeta de crédito, te recordamos las cuatro recomendaciones para cuidar de tu dinero en épocas de rebajas.

  1. Sin planeación no hay compra. La verdadera fortuna de los descuentos está en ahorrarte un porcentaje de una compra que ya tenías planeada.
  2. Querer no es lo mismo que necesitar. Claro, no estamos diciendo que no merezcas darte un gusto. La idea es que pongas en la balanza tu situación económica actual antes de tomar una decisión.
  3. Da prioridad a otras estrategias. Si al analizar tus compras te diste cuenta de que en realidad ese gasto puede esperar o que lo puedes redirigir a otras metas como liquidar tu deuda o abonar a tu fondo de emergencia, adelante.
  4. Compara, compara y vuelve a comparar. Además de planear, es importante que en verdad compares promociones y artículos antes de pagar cualquier cosa.

Ahora sí, ¿cuál es el riesgo de pagar con tarjeta de crédito?

Más allá de pensar en una situación de fraude al comprar en línea o que te lleguen a clonar la tarjeta en un establecimiento (que de hecho es preferible que te pase con tu tarjeta de crédito y nunca con la de débito), el riesgo de pagar con tarjeta de crédito tiene que ver con nuestro comportamiento.

Recordemos que pagar con tarjeta de crédito te permite evadir “el dolor de pagar” ya que es menos tangible que pagar con efectivo o desde tu cuenta. Puede que, aún siguiendo los 4 pasos para comprar en ofertas, llegues a comprometer tus finanzas.

¡Veámos un ejemplo!

Estás por comprar una computadora para tus hijos ahora que estudian desde casa. Hiciste tu investigación, no sólo en cuanto a las características que te pide la escuela sino que comparaste precios y modelos. Además lograste separar al menos el 50% de lo que cuesta para liquidar tu saldo lo más pronto posible.

Al llegar el día de las rebajas, te das cuenta que la computadora que buscabas sí tiene un descuento del 20% y tienes opción de pagar a meses sin intereses. En un par de minutos resuelves que con el dinero que reuniste, pagando a 6 meses y haciendo ajustes a tu presupuesto liquidarás tu deuda sin problemas.

Si te apegas a este plan, y suponiendo que cuentas con un fondo de emergencia para solventar gastos inesperados, todo apunta a que le sacarás buen provecho a esta oferta. Pero ¿qué pasa si en la compra de la computadora te puedes llevar unos audífonos en 40% de descuento y además los puedes poner también a 6 meses? Igual y vale la pena, total tus mensualidades sólo crecerán unos 200 pesos y tu primer pago será hasta el próximo mes…¿cierto?

¡Cuidado! Ese tipo de “razonamiento” provocado por un exceso de confianza y la falta de “dolor” al pagar con dinero del banco es el que puede perjudicar tus finanzas. A lo mejor sí te hubiera gustado comprar otros audífonos para bloquear el sonido en tus reuniones de Zoom pero tomando en cuenta este contexto, probablemente no sean lo ideal.

Cada quién lo suyo

Otras versiones de esta historia incluyen pagar a meses o pagar de contado pero por la falsa sensación de que tu compra ya está pagada, te olvidas de que ahora tú debes pagar de tu bolsillo al banco. También puede que redirecciones el dinero que tenías ahorrado hacia otro gasto innecesario o inesperado, “¡qué al cabo la computadora está a meses!”.

Al final lo importante es que en todo momento tengas claros tus números y posibilidades para que analices las ofertas pensando en una compra que tengas planeada. En resumen: utiliza tu tarjeta de crédito a tu favor y no te dejes llevar por las finanzas emocionales.