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Paz financiera: qué es y cómo lograrla con el Nirvana Financiero

Andrea Pérez
Andrea Pérez

¿Alguna vez te ha pasado que revisas tu cuenta y se te hace un nudito en el estómago? Si la respuesta es sí, no estás sola (ni solo). La mayoría vivimos corriendo detrás del dinero pensando que si ganamos más, por fin vamos a estar tranquilos. Pero la realidad es que la paz financiera tiene más que ver con tus hábitos que con el número de tu cuenta.

Eso es justo lo que nos vino a contar Rodrigo Zubiría, invitado de nuestro podcast En La Cartera De, un señor que pasó 30 años en la banca viendo cómo manejan su dinero los millonarios… y se dio cuenta de algo muy importante: tener mucho dinero no garantiza estar en paz. De ahí nace su concepto de nirvana financiero, que hoy te vamos a explicar en palabras simples y con tips que puedes aplicar desde hoy.

¿Qué es la paz financiera?

La paz financiera es esa sensación de tranquilidad con la que vives tu relación con el dinero: sabes cuánto entra, cuánto sale, tienes un colchón por si algo pasa y no te quitan el sueño las deudas ni las comparaciones. No es ser millonario, es estar sin angustia.

Rodrigo lo pone así: más del 50% de la gente con mucho dinero que él conoció en sus años en la banca no estaba plena. O sea, lo que todos perseguimos (dinero = felicidad) no necesariamente es cierto. La paz viene de otro lado.

¿Qué es el Nirvana Financiero?

El nirvana financiero es la filosofía que desarrolló Rodrigo después de años observando a clientes millonarios y probándose a sí mismo. En sus palabras:

“Nirvana financiero es sentirte en un estado emocional muy elevado, acompañado de las finanzas. Primero estar bien y después ganar dinero, no al revés.”

La clave del nirvana financiero:

  1. Producir (tu músculo más grande para generar riqueza)
  2. Ahorrar (idealmente el 20% de lo que ganas)
  3. Invertir (para potencializar, no para hacerte rico rápido)

El activo más importante (y no, no es dinero)

Antes de entrar a las llaves, hay una idea que Rodrigo repitió varias veces y que se queda marcada: el activo más grande que puedes tener en tu vida económica es no compararte con los demás.

¿Por qué? Porque cuando te comparas, siempre vas a sentir que estás atrás. Siempre va a haber alguien que emprendió algo que explotó, que viaja más, que compra más, que ya se retiró. Y tomar decisiones desde ese lugar es carísimo: te hace gastar para verte como los demás, invertir en cosas que no entiendes y meterte en deudas para seguir el ritmo de tu círculo.

Rodrigo le llama el “rebaño social”: actuar como un grupo de ovejitas que siguen reglas que nadie sabe quién puso. La alternativa es diseñar tu propio juego, donde la única persona con la que compites eres tú mismo del mes pasado.

Las 3 llaves del Nirvana Financiero

1. Producir: el músculo más subestimado

Todo el mundo habla de inversiones porque son “sexys”. Producir no suena tan emocionante, pero es donde de verdad construyes tu riqueza. La clave, según Rodrigo, es descubrir para qué eres realmente buena o bueno y capitalizarlo.

Su consejo para alguien que quiere emprender es oro puro:

  • Métete primero a una empresa grande o multinacional. Te da estructura y te muestra qué áreas existen.
  • Ahí descubres para qué eres bueno.
  • Empieza tu negocio sin dejar tu trabajo. Él lo hizo con un post-it en su laptop que decía: “Todos los días le vas a dedicar 5 minutos a tu emprendimiento.” Así construyó su empresa mientras seguía trabajando en el banco.

Traducción: no te salgas corriendo de tu chamba por una idea que suena bien en Starbucks. El 90% de los primeros emprendimientos fracasan, y quedar al piso emocional y económicamente es carísimo.

2. Ahorrar: la regla del 20%

Aquí Rodrigo no se complica. La meta es no bajar del 20% de ahorro sobre lo que ingresas cada mes. Le puedes poner la estructura clásica que ya conoces (y que en Digitt hemos recomendado bastante, el famoso 50/30/20):

  • 50% a gastos fijos
  • 30% a gustos
  • 20% a ahorro e inversión

¿Te parece imposible llegar al 20%? A él también le tomó años. Lo importante es empezar con un porcentaje fijo que puedas y subirlo poquito a poquito. Si todavía no armas tu presupuesto, aquí te dejamos nuestra plantilla de presupuesto personal para que empieces.

Un detalle importante: el efectivo a la vista (lo que tienes en tu cuenta de banco disponible) Rodrigo lo ve como su “almohada de tranquilidad”. No está buscando que genere lo máximo; está buscando estar listo para cualquier oportunidad o imprevisto. No todo tiene que estar invertido al 100%.

3. Invertir: el boost, no la meta

Esta es la llave más peligrosa, porque la gente cree que ahí se hacen ricos. No. Invertir potencializa lo que ya produjiste y ahorraste. Si no produces ni ahorras, no tienes qué invertir.

¿Y Rodrigo en qué invierte? Instrumentos cercanos al 9-10% sin riesgo. No invierte en acciones. Su razón es muy humana: si ve su portafolio todo rojo, se le arruina el día, y eso le pega a sus decisiones del resto de la semana. Conócete a ti mismo antes de entrarle a productos que no te van a dejar dormir.

Rutina millonaria: el secreto aburrido

Rodrigo insiste en que tu estado emocional es la base de tus decisiones financieras. Si te levantas tarde, de malas y sin desayunar, vas a tomar malas decisiones todo el día: desde el café caro hasta dejar de usar el gym que ya pagaste.

Él lleva más de 30 años haciendo la misma rutina:

  • Se despierta a las 4:59 AM (sí, leíste bien).
  • Lo primero: “ecualizar” su mente con pensamientos de agradecimiento, antes de que su cerebro “prehistórico” le gane con excusas.
  • Ejercicio, meditación, lectura.
  • Una hora diaria de plática con su esposa (es su hobby favorito).

No tienes que imitarle la hora. De hecho, en el episodio recomienda el libro El poder del cuándo: no todos somos “leones madrugadores”, algunos somos “lobos nocturnos”. Lo importante es encontrar tu propia rutina y ser tú quien decide, no la flojera.

Tu relación con el dinero en pareja

Si vives con tu pareja, este punto también aplica. Rodrigo lo resume en una pregunta que puedes hacerte este fin de semana con ella o él: ¿tú ves más el presente o el futuro?

La forma más fácil de identificarlo no es pensar mucho en la respuesta, sino observar tus hábitos con el dinero. Rodrigo lo dice de una manera muy sencilla: si gastas más, vives el hoy; si ahorras más, estás viendo el futuro. No es que una sea mejor que la otra, simplemente son dos maneras distintas de relacionarse con el dinero.

Señales de que vives más en el presente

  • Cuando te entra dinero, lo primero que piensas es en algo que quieres hacer o comprar ahora.
  • Te cuesta ahorrar porque sientes que te estás “privando”.
  • Disfrutas mucho los planes del día a día: salir a cenar, viajes espontáneos, regalos.
  • Rara vez piensas en tu retiro o en un fondo de emergencia.
  • Si tienes un extra, te lo gastas antes de que se vaya “en cualquier cosa”.

Señales de que ves más por el futuro

  • Antes de gastar, piensas cuánto podrías ahorrar o invertir de ese dinero.
  • Te da satisfacción ver crecer tu cuenta de ahorro o tus inversiones.
  • Haces cuentas mentales a largo plazo: retiro, imprevistos, metas a años vista.
  • Te cuesta “darte gustos” porque sientes que todo debería tener un propósito.
  • Disfrutas los planes, pero los quieres ver presupuestados antes.

¿Qué pasa según la combinación?

  • Los dos viven en el presente: ¡cuidado! Si nadie se pone la gorra del ahorro, la vida va a disfrutarse un montón, pero al primer imprevisto el golpe va a doler el doble. Aquí el paso uno es ponerse de acuerdo y asignar a uno de los dos (o a los dos por turnos) la tarea consciente de construir el colchón.
  • Los dos viven en el futuro: la cuenta de ahorro va a estar linda, pero ojo con no disfrutar nunca. El reto es darse permiso de gastar sin sentir culpa en los planes que de verdad les suman.
  • Uno en el presente y otro en el futuro: es la combinación más balanceada. Uno va a recordarles disfrutar y el otro va a cuidar el colchón. Solo necesitan hablarlo para que nadie se sienta juzgado por gastar “de más” o por ser “mala onda” con el ahorro.

Y ojo: primero cada quien tiene que estar bien con su propia relación con el dinero. No puedes construir unas finanzas sanas en pareja si individualmente los dos están hechos un lío. Si quieres profundizar en cómo llevar este tema sin pelearte con tu persona favorita, te recomendamos leer Finanzas en pareja… sin morir en el intento.

El Digittómetro: las reglas de oro de Rodrigo

Para cerrar el episodio, le hicimos un ronda rápida. Estas son sus respuestas, sin filtros:

  1. ¿Qué hago con mi primera tarjeta de crédito? Úsala solo para pagar cosas que ya tienes en efectivo. Y paga el total al final del mes.
  2. ¿Me convienen los meses sin intereses? Nunca. Si no puedes pagarlo de contado, no puedes comprarlo.
  3. ¿Cómo obtengo mi primer millón? Descubre para qué eres bueno, trabaja duro, ahorra 20% y busca inversiones al 9-10% sin riesgo.
  4. ¿Cómo sé si puedo independizarme? Haz una lista de todos los gastos en los que tendrás y míralos con honestidad.

Si ya traes deuda en la tarjeta y estás lejos de la paz financiera, la regla 1 de Rodrigo te va a servir para el futuro, pero necesitas empezar a bajar el saldo desde hoy. Checa también nuestra guía de cómo pagar una tarjeta de crédito y los tips para pagar tu deuda.

¿Por dónde empezar hoy?

La paz financiera no llega con un golpe de suerte ni con el próximo aumento. Llega cuando decides:

  • Dejar de compararte con los demás.
  • Trabajar en lo que eres bueno y buscar nuevas fuentes de ingreso.
  • Ahorrar un porcentaje fijo (aunque empieces con 5%).
  • Invertir lo que puedas en cosas que entiendas y no te quiten el sueño.
  • Cuidar tu rutina y tu estado emocional, porque de ahí salen las buenas decisiones.

Si hoy la deuda de tus tarjetas te tiene lejos de esa tranquilidad, no tiene que seguir así. En Digitt te ayudamos a refinanciar el saldo con una tasa más baja, plazos cómodos y sin comisiones escondidas. Calcula cuánto podrías ahorrar en intereses y da el primer paso hacia tu propia paz financiera.

🎧 ¿Quieres escuchar el episodio completo? Dale play a En La Cartera De con Rodrigo Zubiría y cuéntanos en redes qué frase te marcó.