
Empezar a invertir es uno de esos pasos que definitivamente fortalecen tus finanzas, pero con un gran poder viene una gran responsabilidad. Cuando tu dinero genera rendimientos, aparece la pregunta inevitable: ¿y esto lo tengo que declarar?
La respuesta corta es sí: en México, los rendimientos de tus inversiones generan impuestos. Pero antes de te desanimes, hay buenas noticias: en la mayoría de los casos, tu banco o plataforma ya lo hace por ti de forma automática. Y si estás apenas empezando a invertir montos pequeños, es posible que ni siquiera te aplique.
No todas las personas que invierten pagan lo mismo, ni todas están obligadas a hacer algo extra o considerarlo dentro de su declaración anual. Depende de qué tipo de inversión tengas y cuánto dinero hayas invertido.
Estas son las situaciones más comunes:
Si tu saldo promedio anual no supera las 5 UMAs (que en 2026 equivalen aproximadamente a $214,000), tus rendimientos están exentos de ISR. O sea: si estás empezando y tienes montos menores a eso, no pagas impuestos por esos intereses.
Si superas ese límite, la plataforma hace una retención automática sobre tus rendimientos.
Aquí aplica la retención de ISR sobre el capital invertido. En 2026 esta tasa subió a 0.9% anual (antes era 0.5%). Ojo: esto no significa que pagues más impuestos, sino que el banco adelanta una parte mayor como anticipo. Al hacer tu declaración anual, eso se reconcilia con lo que realmente te corresponde pagar.
Si obtuviste ganancias al vender acciones listadas en bolsa, pagas 10% sobre la ganancia de capital. Es decir, solo sobre lo que ganaste, no sobre lo que invertiste. Tu casa de bolsa o plataforma debe entregarte un estado de cuenta con ese cálculo.
Si alguna empresa en la que invertiste repartió dividendos, hay una retención adicional de 10% sobre el monto recibido. Esto también deberías reportarlo en tu declaración anual.
Este punto confunde a mucha gente, así que lo aclaramos:
La retención es un anticipo que tu banco o plataforma le entrega al SAT en tu nombre durante el año. No es el impuesto definitivo. Al hacer tu declaración anual (en abril), el SAT calcula cuánto debiste haber pagado en total y, si ya retuvieron de más, te devuelven la diferencia. Si retuvieron de menos, pagas la diferencia.
Es como si tu trabajo te descontara ISR en cada quincena: ese descuento es una retención, y al final del año se ajusta con la declaración.
Buenas noticias: el SAT recibe información directamente de los bancos y plataformas. Así que cuando abres tu declaración anual en abril, los ingresos por intereses ya suelen aparecer precargados. No tienes que calcular nada tú solo.
Lo que sí necesitas hacer es:
| Tipo de inversión | ¿Retención automática? | Tasa | ¿Exención? |
|---|---|---|---|
| SOFIPO (Nu, Stori, Klar…) | Sí | 0.9% sobre capital | Sí, hasta ~$214,000 (5 UMAs) |
| CETES / pagarés / fondos de deuda | Sí | 0.9% sobre capital | No |
| Acciones en bolsa (ganancia) | Parcial (casa de bolsa) | 10% sobre ganancia | No |
| Dividendos | Sí | 10% sobre dividendo | No |
Si estás en ese punto en que quieres arrancar a invertir pero todavía tienes deuda o ahorros pequeños, lo más probable es que los montos que manejes estén dentro de la exención. Lo importante es que sepas cómo funciona para que cuando crezcas, no te tome por sorpresa.
El sistema fiscal en México está diseñado para que las instituciones financieras hagan la mayor parte del trabajo por ti. No necesitas ser contador para tener esto bajo control.
Nota: Este artículo es informativo. Para casos específicos, te recomendamos consultar con un contador o asesor fiscal.
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