Si el SAT te causa más miedo que ver un fantasma, te conviene seguir leyendo. En el más reciente episodio de En La Cartera De, el podcast de Digitt, nos sentamos con Paulina Casso, autora bestseller de la colección WTF con… y emprendedora desde los 19 años, para hablar justo de eso: cómo perderle el miedo al SAT, qué puedes deducir y por qué declarar siempre conviene.
Pau no es contadora ni economista. Estudió Dirección de Empresas de Entretenimiento, fundó dos empresas, fue Godín un rato y se topó con tantos WTF moments fiscales que terminó escribiendo WTF con el SAT, su primer libro, que se agotó a nivel nacional a los dos días de publicarse. Hoy ya lleva cinco libros que se venden como pan caliente, todos con la misma misión: traducir la educación financiera a algo que cualquier mortal pueda entender.
¿Por qué le tenemos tanto miedo al SAT?
Pau lo resume en dos palabras: falta de conocimiento. Crecimos escuchando que el SAT es el peor enemigo de la vida adulta, que viene por nuestro dinero y que pagar impuestos es lo peor que te puede pasar. Y a eso súmale que 7 de cada 10 mexicanos nunca ha tenido una clase de educación financiera: estos temas no están en ningún plan de estudios, ni en escuelas públicas ni privadas.
Hay dos cosas más que alimentan esa fobia:
- Antes la página del SAT era un laberinto. Hoy ya está bastante más amigable, con tutoriales y dibujitos.
- Falta transparencia sobre en qué se gastan tus impuestos. Pau cuenta que en otros países la tasa impositiva llega al 74% y la gente paga con gusto porque ve los resultados en hospitales, seguridad y educación. Aquí pagamos 42% y sentimos que nos están sacando el ojo de la cara.
La buena noticia: el SAT no es tan mala onda como creemos. Si te acercas con la intención de regularizarte, hay programas de pagos a plazos e incluso de condonación (perdonarte la deuda). Lo único que crece sin parar son las multas y los recargos cuando huyes y no pagas.
¿Cuándo necesitas un contador?
Mucha gente cree que solo se contrata contador cuando “ya ganas mucho”. Pau dice que no, que no depende del ingreso sino de ti. Conviene buscar a uno si:
- No te interesa estar al pendiente de las reformas ni de la resolución miscelánea fiscal.
- Mezclas “chile, mole y pozole”: usas la tarjeta personal para gastos del negocio o viceversa.
- No eres muy tecnológico y no quieres andarle picando a la plataforma del SAT.
- Tu negocio tiene particularidades y necesitas una estrategia fiscal a la medida.
Y hay dos documentos que sí o sí debes tener al día para saber que vas bien: tu opinión del cumplimiento (te dice si estás presentando declaraciones en tiempo y forma) y tu constancia de situación fiscal, actualizada con todos los regímenes que aplican en tu momento de vida. No temas pedir ayuda a un contador.
Deducciones personales: lo que sí puedes meter
Aquí está la parte que más nos interesa a todos. El SAT te permite restar algunos gastos a tu base gravable para que el impuesto que terminas pagando sea menor. A eso le llamamos deducciones, y hay dos tipos. (Si quieres ver el panorama completo de qué puede entrar este año, ya escribimos una guía sobre cómo aprovechar las deducciones personales que se complementa muy bien con este episodio.)
Deducciones personales (para cualquier persona física)
Son alrededor de 10 categorías. Estas son las más útiles:
- Salud: honorarios médicos, dentista, psicólogo, prótesis, armazón de lentes, estudios. Eso sí, el profesional debe tener cédula profesional; si no, el SAT no lo cuenta.
- Educación: colegiaturas desde preescolar hasta bachillerato (no universidad) y transporte escolar cuando es obligatorio.
- Gastos funerarios: solo el servicio y el ataúd. Las flores, la cafetería y los gastos del funeral de tu mascota no entran.
- Intereses reales de tu crédito hipotecario.
- Primas de seguros de gastos médicos.
- PPR y ahorro voluntario para el retiro.
Importante: el tope total a deducir es el 15% de tus ingresos acumulables del año, y además cada categoría tiene su propio límite. Si tus lentes te costaron $7,000, no creas que vas a poder deducirlos completos.
Deducciones autorizadas (para negocios)
Aquí no hay una lista cerrada porque cada negocio es diferente. La regla es una: el gasto debe ser estrictamente indispensable para operar y estar relacionado con tu actividad económica registrada en la constancia. Un creador de contenido puede deducir cámara, luces y software. Un dentista puede deducir su silla y sus instrumentos. Pero ningún dentista puede deducir balones de fútbol.
Cómo deducir bien (y que el SAT sí te lo cuente)
Tener la factura no basta. Para que una deducción cuente, Pau insiste en tres cosas:
- Paga con medios electrónicos. Nada de efectivo si el gasto pasa de los $2,000. Y aunque no rebases el tope, pagar con tarjeta deja rastro, que es lo que el SAT necesita ver.
- Pide tu factura con los datos correctos: RFC, nombre, código postal, domicilio fiscal y régimen. No es obligatorio entregar tu constancia (si te la exigen, están en una práctica ilegal). Bastan esos cinco datos.
- Indica el uso del CFDI antes de que te emitan la factura. Si dejas que la cajera elija, hay 90% de probabilidad de que te la categorice como “gastos en general” y el SAT no la tome como deducción.
Otro tip que se nos quedó muy grabado: guarda todos tus PDF y XML en una carpeta organizada por año y por mes. Y métete al visor de deducciones personales del SAT (lo googleas y sale): ahí ves en tiempo real cuáles facturas sí están entrando como deducción y cuáles no, sin esperar hasta la declaración del año siguiente.
Y la pregunta del millón: ¿qué facturo? Pau lo tiene clarísimo: factura todo. Es preferible tenerlo facturado y que no sirva, a no haberlo facturado cuando sí servía.
La tarjeta de crédito no es mala, tú la haces buena o mala
La segunda mitad del episodio fue sobre tarjetas, tema que en Digitt vivimos todos los días: refinanciamos deuda de tarjeta de crédito. Pau lo dice clarito: una tarjeta es solo un plástico; lo bueno o lo malo depende del uso que tú le des.
Tres ideas que vale la pena tatuarse:
- La tarjeta no es una extensión mágica de tu salario. El dinero líquido que tienes es justamente para pagarla.
- No es lo mismo el pago mínimo que el pago para no generar intereses. El mínimo te tranquiliza al banco, pero deja crecer una bola de nieve de intereses sobre intereses. Si quieres entender exactamente cómo se calcula esa bola, te recomendamos leer así se calculan los intereses de tarjeta de crédito.
- Si tienes efectivo, débito y crédito, paga con crédito (cashback, puntos, seguros), pero teniendo bien claro tu fecha de corte y tu fecha de pago.
Si sientes que tus tarjetas ya te ganaron, no hagas como Pau recomienda no hacer con el SAT: no huyas. Si llevas tiempo sin pagar y no sabes qué viene, te dejamos lo que pasa cuando no pagas tu tarjeta de crédito y unas cuantas estrategias para pagar tu deuda antes de que se convierta en bola de nieve. Y si lo que necesitas es unificar tus tarjetas en un solo pago con menor tasa, en Digitt te ayudamos con nuestro simulador en menos de tres minutos.
El consejo concreto: presenta tu declaración anual
Si esta semana solo vas a hacer una cosa fiscal, que sea esta. Pau lo subraya: es la única oportunidad que tienes en el año para que el SAT te regrese dinero. Aunque tu patrón ya te haya retenido el impuesto durante todo el año, si tuviste deducciones puede haber saldo a favor. Si no declaras, ese dinero se queda con el SAT.
Si nunca has hecho una declaración o quieres confirmar fechas, requisitos y paso a paso, te dejamos nuestra guía completa sobre la declaración anual de impuestos ante el SAT.
El Digittómetro: Pau en preguntas rápidas
Cerramos el episodio con nuestra dinámica favorita, el Digittómetro:
- Si te dieran $1,000,000 que no puedes usar en ti, ¿en qué lo usarías? Donación a instituciones contra el cáncer y maltrato animal.
- Algo barato que se siente como lujo: una cama rica con buenas almohadas.
- ¿Tarjeta o efectivo? Tarjeta, por los beneficios.
- ¿Gasto culposo? Pan, donas, sopas Maruchan, leche.
- ¿Saldo a favor o en contra? A favor (lean WTF con el SAT).
Y cuando le pedimos que nos escribiera una nota para llevar en la cartera, dijo algo que vale más que cualquier deducción:
“No le tengas miedo al dinero. Tú puedes controlar el dinero y no dejes que el dinero te controle a ti.” — Paulina Casso
Puedes escuchar el episodio completo en YouTube, Spotify o Apple Podcasts buscando En La Cartera De, y seguir a Paulina en redes como @pao.casso o @WTFcon_.